Cuidado con lo que deseas.
Una pista.
Me encuentras dormido,
en lo que sea probablemente una siesta.
Me caigo hacia arriba.
Mis ojos se desvelan.
Y me enerva la cabeza,
me pesa el cuerpo y la conciencia,
y veo el más allá...
Indiferencia,
siempre al principio,
oscuridad llena de luces intensas,
y todo explota,
con una sensación de tortura,
de absolutismo,
dejo de ser yo mismo,
y paso a ser parte suya.
Del universo.
Me miran, me escuchan.
Los observé observandome.
Los escuché escuchandome.
En una frecuencia distinta.
De un modo diferente.
De otro mundo. De otra vida.
Distintas eras. Todas se complementan.
Mi pérdida,
en el espacio vacio,
se encuentra en todas partes.
¿Realmente soy libre?
¿Realmente podemos serlo?
Podemos escucharlo venir,
entre las hojas susurrantes,
en las gotas de lluvia,
en los suspiros de la gente,
en los latidos del corazón.
Ten cuidado con lo que deseas.
Una pista no siempre nos revela algo que queremos.


